
Durante siglos hemos construido una imagen casi romántica del artista atormentado. Van Gogh, Sylvia Plath o Virginia Woolf aparecen una y otra vez cuando hablamos de la supuesta relación entre genialidad, creatividad y trastornos de salud mental.
Pero ¿qué hay de cierto en esta idea?
¿Los artistas tienen más problemas de salud mental? ¿Tener un trastorno puede hacernos más creativos? ¿O llevamos siglos romantizando una relación que en realidad no existe?
La respuesta que nos da la investigación es bastante más interesante que un simple sí o no: sí parece existir alguna relación, pero no es ni de lejos tan sencilla como solemos contarla.
Sí, los científicos han encontrado una relación
Y no hablamos solamente de estudiar las biografías de artistas famosos.
Algunas de las investigaciones más interesantes se han realizado utilizando registros de millones de personas.
Por ejemplo, un estudio realizado en Suecia analizó los datos de más de 4,4 millones de personas y encontró que quienes habían cursado estudios superiores en disciplinas artísticas presentaban posteriormente una mayor presencia de esquizofrenia, trastorno bipolar y depresión que quienes habían estudiado otras áreas. La diferencia era especialmente llamativa en esquizofrenia y trastorno bipolar (MacCabe et al., 2018).
Otro enorme estudio sueco, con más de un millón de pacientes, además de sus familiares y controles, encontró que, al analizar las profesiones creativas en conjunto, el trastorno bipolar destacaba especialmente: fue el único de los trastornos estudiados que apareció con mayor frecuencia entre los profesionales creativos (Kyaga et al., 2013).
Así que no, la relación entre creatividad y salud mental no parece ser simplemente un mito inventado por nuestra cultura.
Hay una asociación estadística.
Pero eso no significa necesariamente lo que parece.
Encontrar una relación no significa saber qué la provoca
Imagina que hacemos un estudio y descubrimos que las personas que llevan paraguas tienen más probabilidades de encontrarse calles mojadas.
Sería absurdo concluir:
los paraguas mojan las calles.
Hay una tercera cosa —la lluvia— que explica ambas.
Con creatividad y salud mental tenemos que aplicar la misma cautela.
Encontrar más trastornos entre determinados grupos creativos no demuestra que la creatividad haya provocado esos trastornos.
Y tampoco demuestra lo contrario: que el trastorno sea aquello que provoca su creatividad.
Hasta ahora, no se ha demostrado que ser creativo cause un trastorno mental.
Tampoco se ha demostrado que padecer un trastorno mental convierta a alguien en una persona más creativa.
Podrían existir otros factores que expliquen por qué ambas cosas aparecen relacionadas. Y cuando hablamos específicamente de artistas profesionales también debemos tener en cuenta las condiciones en las que se desarrolla una carrera artística.
Por tanto, sabemos que existe una asociación. Lo que no podemos hacer es convertir esa asociación en una relación de causa y efecto.
Entonces, ¿las personas con trastorno bipolar son más creativas?

Aquí encontramos algo especialmente interesante.
Si la versión más simple del mito del artista atormentado fuera cierta, podríamos esperar algo así:
más trastorno = más creatividad.
Pero no es lo que muestran los estudios.
Una revisión sistemática publicada en 2021 analizó diferentes investigaciones sobre creatividad y trastorno bipolar. Los resultados eran muy variados y los autores concluyeron que la evidencia disponible no permitía afirmar que las personas con trastorno bipolar fueran, en general, más creativas que las personas sin diagnóstico (Sampedro et al., 2021).
En 2023, otro grupo de investigadores reunió los resultados de 13 estudios sobre trastorno bipolar y pensamiento divergente, una capacidad relacionada con generar diferentes ideas o soluciones y que suele utilizarse para estudiar la creatividad.
Encontraron una diferencia positiva en pensamiento divergente asociada a la bipolaridad, sí, pero era muy pequeña.
Es decir, existía una diferencia estadística, pero estaba muy lejos de demostrar esa idea popular de que el trastorno bipolar convierte a alguien en una persona extraordinariamente creativa.
Y ocurrió algo todavía más interesante.
Cuando las personas atravesaban una fase depresiva, su rendimiento creativo disminuía de forma bastante más clara.
Así que tener más síntomas no significaba tener más creatividad. En determinadas fases del trastorno podía ocurrir precisamente lo contrario.
Con la esquizofrenia ocurre algo todavía más llamativo

También se ha relacionado históricamente la psicosis con la genialidad artística.
Pero cuando estudiamos a personas con esquizofrenia diagnosticada, la historia cambia.
Un análisis que reunió los resultados de 42 estudios diferentes encontró que las personas con esquizofrenia tendían a obtener peores resultados en las pruebas de creatividad y que, cuanto mayor era la gravedad del trastorno, mayor tendía a ser esa dificultad (Acar, Chen & Cayirdag, 2018).
Una revisión publicada en 2026 ha vuelto a encontrar algo parecido: las personas con esquizofrenia obtenían, en promedio, resultados considerablemente inferiores en creatividad general, originalidad y capacidad para generar diferentes ideas.
Por supuesto, ninguna prueba psicológica puede medir por completo la capacidad de una persona para pintar un cuadro, escribir una novela o componer una canción.
Pero estos resultados sí cuestionan una idea muy arraigada:
La presencia de un trastorno mental, por sí misma, no parece ser el combustible de la creatividad.
En algunos casos, puede convertirse precisamente en un obstáculo para ella.
Creatividad y profesión artística no son lo mismo

Hay otra distinción que considero fundamental.
Una persona puede ser tremendamente creativa y no trabajar como artista.
Y trabajar como artista implica muchísimo más que crear.
Implica audiciones que no salen, manuscritos rechazados, castings, críticas, ingresos irregulares, temporadas sin trabajo, exposición pública, comparación, incertidumbre, etc.
Por eso, cuando encontramos problemas de salud mental entre artistas profesionales, tenemos que preguntarnos:
¿Estamos observando algo relacionado con la creatividad o algo relacionado con las condiciones de la profesión artística?
Todavía no tenemos una respuesta única.
Y probablemente tampoco exista una sola.
Las características de la profesión podrían explicar parte de la relación que observamos. Pero eso sería diferente a afirmar que crear, en sí mismo, provoca problemas de salud mental.
Además, no todos los artistas parecen comportarse igual
Hay otro dato que me parece fascinante.
En el gran estudio sueco de Kyaga y colaboradores, cuando se analizaron las profesiones creativas en conjunto, la relación más clara apareció con el trastorno bipolar.
Pero los escritores fueron diferentes.
Entre ellos aparecieron también mayor presencia de depresión, ansiedad, esquizofrenia, consumo problemático de alcohol y drogas y suicidio (Kyaga et al., 2013).
¿Por qué los escritores?
No se sabe con certeza.
Y precisamente por eso, este resultado es importante: cada disciplina artística se enfrenta a retos particulares de su arte, por lo que no podemos afirmar que poseen la misma realidad psicológica.
¿Y qué ocurre con las personas extraordinariamente creativas?

También podemos hacer la pregunta al revés.
En lugar de buscar creatividad entre personas diagnosticadas, podemos buscar a personas excepcionalmente creativas y preguntar:
¿Tienen más trastornos mentales?
Un pequeño estudio publicado en 2019 examinó artistas visuales y científicos considerados excepcionalmente creativos.
No se encontró que estas personas tuvieran más trastornos psiquiátricos que el grupo con el que fueron comparadas.
Y apareció algo especialmente interesante: quienes no tenían antecedentes de trastornos psiquiátricos obtuvieron mejores resultados en una prueba de cognición creativa que quienes sí los tenían (Knudsen, Bookheimer & Bilder, 2019).
Es un estudio pequeño, así que no podemos convertir este resultado en una verdad universal.
Pero sí nos muestra algo importante:
Podemos encontrar creatividad extraordinaria sin encontrar necesariamente psicopatología.
Entonces, ¿existe realmente una relación entre creatividad y salud mental?

Sí, la investigación ha encontrado asociaciones entre determinados aspectos de la creatividad, algunas profesiones creativas y ciertos trastornos de salud mental.
Pero debemos tener mucho cuidado con lo que hacemos después con esa información.
Hasta ahora:
No se ha demostrado que la creatividad cause trastornos mentales.
No se ha demostrado que tener un trastorno mental sea lo que nos hace más creativos.
Y tampoco se ha encontrado que cuanto peor esté psicológicamente una persona, mayor sea necesariamente su creatividad.
De hecho, en algunos trastornos y estados ocurre precisamente lo contrario: la capacidad creativa puede verse perjudicada.
Por tanto, quizá la imagen del “artista atormentado” contenga una pequeña parte de realidad —porque sí existen asociaciones que merece la pena seguir investigando—, pero hemos convertido esa asociación en una historia mucho más sencilla y romántica de lo que permiten los datos.
Podemos crear desde nuestras heridas.
Podemos transformar una pérdida, una depresión, un trauma o una experiencia profundamente difícil en una obra.
Pero que seamos capaces de crear a partir del sufrimiento no significa que necesitemos sufrir para crear.
Y esa diferencia importa.
Nota al lector sobre cómo se mide la creatividad:
No todos los estudios mencionados en este artículo entienden o miden la creatividad de la misma manera. Algunos utilizan pruebas de pensamiento divergente – la capacidad de generar distintas ideas o soluciones-, otros estudian a personas que trabajan en profesiones creativas y otros toman como referencia haber cursado estudios artísticos. Todas estas variables pueden ayudarnos a estudiar diferentes aspectos relacionados con la creatividad, pero ninguna equivale a medir por completo la capacidad creativa o artística de una persona. Por eso, cuando hablamos de mayor o menor creatividad en estas investigaciones, es importante tener en cuenta qué se está midiendo exactamente en cada estudio.
Referencias
Acar, S., Chen, X., & Cayirdag, N. (2018). Schizophrenia and creativity: A meta-analytic review. Schizophrenia Research, 195, 23–31.
da Cruz, T. N., Camelo, E. V., Nardi, A. E., & Cheniaux, E. (2022). Creativity in bipolar disorder: A systematic review. Trends in Psychiatry and Psychotherapy, 44, e20210196.
Forthmann, B., Kaczykowski, K., Benedek, M., & Holling, H. (2023). The Manic Idea Creator? A review and meta-analysis of the relationship between bipolar disorder and creative cognitive potential. International Journal of Environmental Research and Public Health, 20(13), 6264.
Knudsen, K. S., Bookheimer, S. Y., & Bilder, R. M. (2019). Is psychopathology elevated in Big-C visual artists and scientists? Journal of Abnormal Psychology, 128(4), 273–283.
Kyaga, S., Landén, M., Boman, M., Hultman, C. M., Långström, N., & Lichtenstein, P. (2013). Mental illness, suicide and creativity: 40-year prospective total population study. Journal of Psychiatric Research, 47(1), 83–90.
MacCabe, J. H., Sariaslan, A., Almqvist, C., Lichtenstein, P., Larsson, H., & Kyaga, S. (2018). Artistic creativity and risk for schizophrenia, bipolar disorder and unipolar depression: A Swedish population-based case-control study and sib-pair analysis. The British Journal of Psychiatry, 212(6), 370–376.
Pennisi, P., Longo, F., Nicotra, S. A., Salehinejad, M. A., Vicario, C. M., & Falzone, A. M. (2026). A meta-analysis and systematic review of creativity in schizophrenia: Toward an ecological understanding integrating clinical and philosophical perspectives. Frontiers in Psychology, 17, 1658295.

